El problema: muchas herramientas, ninguna brújula
Time-boxing, planning poker, matriz de Eisenhower, pre-mortem, GTD, kill switch... No faltan métodos para entender por qué un proyecto se descarrila. Lo que falta es una forma de saber cuál sacar y en qué momento. El resultado: se prueba un método al azar, no responde al problema real y se concluye que «aquí no funciona».
El método: partir del síntoma, no de la herramienta
Cada herramienta de abajo responde a un síntoma concreto, que remite a una causa identificada por la investigación en psicología y gestión. Bastan tres preguntas para clasificar:
¿Dónde está el problema?
- En el tiempo (retrasos, plazos que se desplazan, estimaciones erróneas): ver los retrasos y las estimaciones.
- En la cabeza del equipo (sobrecarga mental, urgencias permanentes): ver la sobrecarga y las urgencias.
- En la decisión (nos obstinamos, o nadie se atreve a hablar de los riesgos): ver la obstinación y los riesgos callados.